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Viajamos a Nigeria en busca de paredes vírgenes con Óscar Gogorza

Texto publicado en Piedra de toque el 7 de junio de 2012.

 

En pleno siglo XXI parece mentira que queden lugares sin explorar y más cuando se ven las masificaciones de montañas como el Everest con 300 personas caminando hacia la cima el mismo día. Elvalle de Ondo en Nigeria es uno de esos lugares con paredes de más de 300 metros de altura sin explorar, rodeados de selva y con buenas conexiones. Viajamos hasta allí con el director de la revista Campo Base y guía de montaña Oscar Gogorza que invitado por el Ministerio de Turismo del país, recorrió este rincón para introducir la escalada. Queremos conocer cómo vivió este proyecto y cómo reaccionó la gente del lugar ante un grupo de europeos armados de cuerdas y pies de gato para avanzar por sus paredes. “La escalada les pareció mágica”. También le preguntaremos por la actualidad del Himalaya a donde ha viajado más de una decena de ocasiones. Estas semanas han coincidido más de 300 personas en el Everest en busca de su cima. Una masificación que atenta contra el espíritu de los pioneros. “Cada vez hay menos cultura montañera: la gente no busca sensaciones sino logros, premios”.

“La invitación nos llegó a través del ministro de turismo que es ex jugador de futbol de la Premier League que quería guías de montaña para un evento. Nos costó mucho conocer lo que esperaban de nosotros. Nos querían como “monos de feria”. Al final les arrancamos el compromiso de estudiar las posibilidades de escalada del país y este año volvemos a abrir vías nuevas

SOBRE LA MASIFICACIÓN EN EL EVEREST. “Cuando en una montaña hay muertos por todos los lados y caminan 300 personas hacia la cumbre, algo se está haciendo mal”, así razona Oscar Gogorza sobre las escenas que cada año se viven en el campo base de la montaña más alta del mundo. Para él estamos ante la banalización de la montaña, sin entender la cultura del alpinismo. Pero no sólo ocurre en el Everest, también el Mont Blanc es testigo de esta banalización con más de 100 fallecidos al año.

La gente no busca sensaciones en la montaña, busca premios. Si le ofreces a un cliente la Mesa de los Tres Reyes te dice que no, si le dices el Aneto va encantado. Y cuando has invertido dinero, tiempo e ilusión en una cima, la gente se insensibiliza aunque a su alrededor no hay más que muertos”